Capitulo Uno

I.

Alan Thompson dejo caer el arco del violín sobre el suelo y le gruñó a su hermano cuando este intentó abrir la boca para agregar algún tipo de consejo.

–Se te da bien, Alan –Dijo Sir August Thompson, un hombre alto y fornido en sus entrados veintiocho años. August no era un hombre que podría considerase guapo, porque si lo mirabas de cerca, notarias las imperfecciones que manchaban su rostro rudo y viril. Pero había algo en él, que Alan había aprendido a apreciar a través de los años y era que su hermano tenía alguna especie de magia a su alrededor que atraía a la mayor parte de las mujeres.

–Odio el violín con todo mi ser –Refunfuñó.

Su hermano suspiró pesadamente, cansado de sus quejas abismales.

–¿Entonces qué instrumento tocaras? –Le preguntó –Tampoco te gusta el piano y lo haces peor que tocar el violín.

Alan se encogió de hombros mientras dejaba el instrumento musical sobre la mesa y se sentaba en la butaca continua a la de su hermano mayor.

–No entiendo aun para que deseas que aprenda un instrumento –Inquirió, tomando una de las galletas que la criada había dejado sobre la mesa junto a una tetera repleta de té caliente y dos tazas preparadas para el uso –Ni que yo fuera a trabajar en una orquesta o en algo parecido

August se inclinó sobre la bandeja, frunciendo el ceño.

–Nuestra ama de llaves estará loca si piensa que beberé té –Sin previo aviso se levantó y caminó hasta el bar, donde se sirvió un vaso de brandy –Y contestando a tu pregunta, Alan, debes aprender a tocar un instrumento. Por completo.

Arqueó una ceja.

–¿Por completo, que?

–Siempre dejas todo a medias, querido hermano –Aseguró August –Sea lo que sea que hagas, nunca lo terminas.

Alan volvió a tomar otra galleta, y esta vez cuando la mordió, la hizo crujir revelando su enojo.

–¿Es eso un insulto?

–Tienes veinte años, Alan –Una afirmación estupendamente cierta, pero que él ya sabía desde hace dos meses y tres días cuando los había cumplido –No estás tomando las responsabilidades de un adulto.

–¿Qué tiene que ver todo eso con aprender a tocar el violín, August?

Su hermano bebió el contenido de su vaso de un solo trago, luego volvió a llenarlo para beberlo más controladamente.

–El director me ha mandado una misiva, justo después de que llegaras de tus supuestas vacaciones repentinas.

Su cuerpo se tensó en respuesta, pero logró respirar profundo y evitar una colisión en ese momento.

–¿Qué ha dicho?

El ceño de su hermano se frunció.

–¿Por qué te encanta meterte en problemas, Alan? Decía que te habías quedado fuera toda la noche después del toque de queda y que luego habías llegado desarreglado y borracho a tus clases matinales –Su hermano comenzó a pasearse por la sala –Si vas a comportarte de esa manera tan deshonrosa por lo menos ten un poco de decencia en ser más cuidadoso para que no te descubran. En este momento, nuestra madre y nuestro padre deben estar retorciéndose en su tumba.

Alan se encogió. Cada vez que él hacia algo que no agradaba a su hermano, siempre sacaba el tema de las muertes de sus padres.

–Eso no tiene que ver con mi pregunta.

–¡Tiene mucho que ver! –Exclamó su hermano alzando la voz.

–De acuerdo –Dijo Alan –Pero no me grites.

–Aprenderás a tocar el violín, porque eso canalizara tus problemas en la música –Terminó su hermano –Haber si así terminas de causar tantos problemas.

Alan suspiró.

–Fue un momento te debilidad, August –Aseguró –No volverá a pasar.

Los ojos de August se estrecharon antes de que volviera a tomar su brandy de un trago.

–Y además…

Alan; que se había levantado y ahora recogía el violín y el arco, dispuesto a reanudar la practica haber si eso complacía a su hermano; volvió de nuevo la vista hacia su hermano mayor.

–¿Qué?

–Voy a casarme. Necesito engendrar un heredero y acabo de encontrar a la mujer ideal para mí –Dijo antes de dejarse caer en la butaca –Y quiero que ella y tu se lleven bien en cuanto nos casemos.

Alan juntó las cejas.

Así que su hermano se casaría. Eso significaba agregar otro pariente a la familia.

Otra persona que lo degradaría y lo viviría sermoneando. Genial. Sencillamente genial en todos los sentidos.

2 comentarios:

Antonella dijo...

la amooo... :(... se te extraña hyacinth! donde andas??

I. Marie dijo...

Me encanta porque me gustan mucho las novelas historicas. :)

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